
Descubrí a La Costa Brava en julio del año pasado, a raíz de la muerte de Sergio Algora. De Sergio conocía algo de su pasado en El Niño Gusano, un grupo nacido en los 90 de cierto renombre en círculos minoritarios. Sin embargo, ignoraba que en 2003 Sergio se unió a Fran Fernández (de Australian Blonde) para iniciar una prolífica carrera liderando a La Costa Brava, formación con la que publicó hasta siete álbumes en tan sólo cuatro años.
Desde luego, no puede calificarse a La Costa Brava de "producto de masas". Su estilo "pop sesentero" parece en primer término poco apropiado para esta década, y sus letras suenan a chiste. Como ejemplo, la primera vez que escuché Adoro a las pijas de mi ciudad me pareció un tema original y divertido, aunque sin demasiada trascendencia musical. Mi opinión cambió algún tiempo después, cuando me sorprendí a mi mismo tarareando su melodía, lo que me llevó a escuchar Llamadas Perdidas, álbum al que pertenece el tema de hoy y que para mí es el mejor trabajo del grupo.
El videoclip de Adoro a las pijas... es uno de los pocos que llegó a grabar el grupo para promocionar sus temas. Descubrí esta canción a través de este vídeo, y aún ahora al volver a verlo me parece sencillamente brillante.














Si hay un grupo en la cultura moderna que haya trascendido el calificativo de fenómeno musical para convertirse en fenómeno social, es sin duda alguna The Beatles. Es tanta la influencia que han ejercido durante generaciones que hoy por hoy, casi medio siglo después de su formación, siguen ocupando portadas de diarios.






Después del fracaso de 
Comenzaré este blog con un clásico de Eddie Floyd. Se trata de un tema del que se han hecho numerosas versiones, incluida una versión disco de Amii Stewart que tuvo bastante éxito a finales de los 70. Sin embargo, mi favorita siempre ha sido la versión que David Bowie grabó en 1974 durante su gira americana, para el doble álbum David Live.